lunes, 14 de noviembre de 2011

El comienzo

Bueno, como ya indiqué en mi otro blog, Mi Vida Resumida, aquí tenéis esa historia que he comenzado a escribir, si queréis echarme un cable, no tenéis más que hacer click a los anuncios, aunque luego cerréis la ventana.

En fin, he aquí el primer capítulo:

-Cuando Todo Era Mejor-



Capítulo 1: -Aquella llamada...


-¡Rápido, salta! -Fue lo único que pude oir antes de abalanzarme al vacío sin pensármelo dos veces, tal y como habíamos acordado, si algo salía mal dejariamos al otro por detrás, no importaba la relación, no importaba quién fuera o qué llevase encima, lo importante era salvar el pellejo, aunque... Ahora que lo pienso... No recuerdo muy bien como me metí en este lío... Era una larga caída, podía ver todos los edificios con su iluminación, la cantidad de naves yendo de un lado a otro tratando de no golpearme mientras caía, la cara de las personas que iban a bordo, sus expresiones faciales, las vallas publicitarias flotando en el aire con sus propulsores... Supongo que tenía tiempo... antes de acabar en el suelo.


Hace 1 año:


Yo estaba sentado en mi sofá levitante, como de costumbre, cuando de repente, mi teléfono interno empezó a pitarme en el oído.

-¿Te lo has pensado? -Dijo la voz del llamante
-No lo se... Es un poco arriesgado, ¿no crees?
-Es ahora o nunca, con todas las manifestaciones aéreas y el tráfico de naves que hay alrededor de los laboratorios es el momento perfecto para colarnos en el centro de pruebas bioquímico.
-Supongo... supongo que tienes razón, qué demonios, tampoco es que tenga nada que perder.
-¡Esa es la actitud, amigo! Reúnete conmigo en la plaza principal, desde allí iremos juntos a la Starstorm y cojeremos dos naves de camuflaje, ya te explicaré el plan cuando estemos en la nave.
-Perfecto, allí estaré, nos vemos en...
-¡Espera! No olvides traer el material.
-¡Nunca se me olvidaría!

Y una vez terminamos de hablar fui a mi habitación inmediatamente, hice flotar la cama y abrí una trampilla que había bajo ésta. Bajé las escaleras digitales, teniendo cuidado de no dar una patada al interruptor que manipulaba los hologramas. La sala era pequeña, pero eso no era un problema, había movilidad suficiente como para ir bajando sin chocar con las paredes.

-Soy yo. - Dije

Nada más pronunciar las palabras aparecieron nuevos hologramas en frente de una pared, la mitad eran textos descriptivos, y en un holograma más pequeño había un teclado numérico. Tras introducir la combinación correcta la pared comenzó a desaparecer, en realidad no era más que otro holograma para ocultar lo que se escondía detrás, un gran portón circular con muchos cerrojos, que automáticamente se fueron abriendo, dejando paso al portón para abrirse hacia los lados, a la par que el portón se apartaba salía una tenue luz azul.

Cuando el portón terminó de abrirse se podía ver un almacén de medio tamaño, más bien un poco pequeño, aunque muy bien organizado, donde había estantes y vitrinas sujetando numerosas armas a la pared para que no cayesen. Todo ese armamento lo había conseguido del mercado negro, entre otros lugares y proveedores, todo lo que no puedas conseguir allí no lo puedes conseguir en ningún otro sitio.

Entré al almacén y toqué una de las vitrinas, de repente, se encendieron varias luces azules de un tono suave alrededor de la vitrina y ésta se abrió, se pudo oír una voz diciendo el nombre y otra información imprescindible del arma, era una simple pistola compacta de láser, no necesitaba munición, bastaba con agitarla un poco para que la energía cinética de los generadores de dentro del arma creasen un poco de materia que se pudiese disparar a alta velocidad.

Agarré el arma y me dirigí unos pasos a la izquierda, toqué otra vitrina, ésta un poco más grande que la anterior, volvieron a encenderse unas luces del mismo color e intensidad alrededor de esa vitrina y se volvió a oír la misma voz, diciendo de nuevo el nombre y un poco de información sobre el arma, ésta vez era un rifle de impulsos, se cargaba con cualquier tipo de material que entrase por el espacio del cargador, el arma se encargaba de machacarlo y obtener la materia que se pudiese usar para generar energía y poder así disparar proyectiles dañinos hacia el objetivo.

Lo mejor de esas dos armas era que apenas necesitaban atención por parte de la munición y que no hacían prácticamente ni un solo ruido.

Tras coger ambas armas cogí una mochila colgada de un par de ganchos en la pared antes de salir, cerré el portón y el holograma se volvió a activar, ocultando todo el armamento para que nadie supiese de su existencia.

Una vez ya cerrada la trampilla y la cama puesta en su sitio tapándola dí una orden con el pensamiento a mi implante cerebral para que me mostrase la hora en el HUD digital de mi vista, habían pasado 50 minutos, si seguía tan puntual como siempre, Dave ya debía de estar en la plaza, era hora de marcharse.

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Llegué a la plaza principal y me senté en una plataforma a la altura de mi cintura, Ek ya debía de estar en camino, mientras tanto me puse a observar los alrededores, siempre tan concurridos, la gente siempre iba a la plaza principal cuando no sabía que hacer o simplemente quería dar un paseo, y es normal, ya que allí se encontraban todos los soportes para las plataformas de viajes, a corta y larga distancia, por tierra, aire, e incluso por tubos marinos.

Ya habían pasado alrededor de 15 minutos y Ek no había llegado, solía ser puntual, pero a mi realmente no me importaba, se habría retrasado por alguna tontería, de un momento a otro estaría en frente mía, con alguna de sus excusas inventadas sobre la marcha; mientras tanto abría la tienda de mi HUD y me puse a mirar el periódico digital del día, estaría aquí, sentado a mi lado, de un momento a otro... O, al menos, eso era lo que yo esperaba...

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Continué caminando por la calle, ignorando los avisos policiales, mezclandome con la gente, era increíble que hubiese tantas manifestaciones tan temprano, realmente se lo tomaban en serio. Volví a mirar la hora, ya eran más de las cuatro y diez, Dave se debía de estar preguntando por que demonios no estaba ya ahí preparado para la operación, solo unos pasos más y ya podía ver la plaza, allí estaba él, sentado en su plataforma favorita, me acerqué a él y le comencé a hablar.

-¿Todo preparado? - Pregunté
-Yo ya estoy, listo. - Se incorporó de un salto. -Te estaba esperando a ti, a ver si llegabas, ¿por que has tardado tanto?
-Bueno... - Comencé a caminar. -Hay manifestaciones por todos lados, casi todas las calles están cortadas, hay disturbios, o bien hay gente acumulada armando barullo con los carteles holográficos o los mezcladores de sonidos.
-Ya veo... ¿Lo has traido?
-Claro que lo he traido. - Bajé un poco la voz -Una pistola láser por energía cinética y un rifle de impulsos. - Volví al tono normal. -¿Y tu? ¿Algo en especial?
-Nah... Un potenciador muscular y aquel dispositivo gravitatorio, ¿te acuerdas? El que cogimos aquella vez, antes de dejar La Armada.
-Sí, lo recuerdo.

Nos paramos frente al puerto, había montones de naves, desde la moto de ciudadela más insignificante hasta el más imponente crucero estelar, seguimos andando sin pararnos a mirar las naves, la mitad ya las teníamos muy vistas o bien ya estaban muy viejas, este puerto no era nada ahora comparado en las épocas de competiciones de pilotos experimentados o en exposiciones de multimillonarios capitanes.

Nos paramos frente a una nave de tamaño medio, pintada de gris y con sus cuatro motores a reacción preparados para comenzar a volar, era la Starstorm, Dave se encargó de activar la nave desde fuera y yo de abrir la rampa de carga para que pudiésemos entrar.

Una vez dentro, Dave, tras colocarse su traje antimateria de combate, se puso a los mandos de la nave, listo para controlarla, mientras, yo me puse a su lado con una mano en su hombro.

-¿Y bien? - Pregunté curioso. -¿Cual es el plan?
-Bueno, atento, no te vayas a caer con el despegue. - Comenzó a mover la nave hacia arriba. -El plan es el siguiente... - Con los dedos índice de ambas manos hizo aparecer un holograma bastante largo. -Primero, cogeremos dos naves de camuflaje para infiltrarnos en los terrenos del laboratorio. - Mientras iba hablando, todo lo que decía aparecía representado en el holograma gráficamente. -Una vez estemos dentro, entraremos por la puerta trasera, eliminaremos a los guardias que haya vigilando la zona y tendremos vía libre para campar a nuestras anchas, no tendrán tiempo de dar la alarma si les eliminamos antes de que nos vean, un buen plan, ¿eh? - Hizo desaparecer el holograma con un gesto de dedos.
-Hm... No está mal, lo admito, imagino que las naves de camuflaje las dejaremos fuera con el camuflaje activado.
-Así es.
-Entonces debes saber que iremos con el tiempo muy ajustado, ¿no?
-Este... sí, claro.
-Bien, entonces usaremos la estrategia de la vieja escuela, ¿no es así?
-Claro que sí, ya sabes, si alguien se queda por detrás...
-El otro debe irse.
-No importa lo que lleve o quien sea.
-Lo importante es salvar el pellejo.
-Exacto, ahora, suficiente cháchara, vamos a ir ya al distrito bioquímico.
-Está bien, ¡allá vamos! - Señalé hacia el frente con el dedo emocionado. No sería fácil, pero, ¡eh! ¿Quien dijo que lo fuese a ser?

Unos cuantos minutos después maniobramos hasta colocar la nave en el aire, sobre el laboratorio bioquímico, era imposible que sospechasen nada, ya que por los numerosos cristales de la nave se podía ver la conmoción que había a las afueras del laboratorio, las naves agolpadas en las puertas, la gente gritando y tirando bengalas holográficas al unísono... No se habían visto revueltas así desde hace algunos años atrás, tras la gran revuelta militar.

-Bueno, va siendo hora, ¿no crees? - Dave me hizo sobresaltar con esa pregunta.
-Eh... Sí, claro, supongo que es hora de marchar, no les daremos tregua, ¿eh?
-Claro que no, como en los viejos tiempos, solos tú, yo, y un par de armas, ¿lo recuerdas?
-Como iba a olvidarlo... - Unos dos o tres años antes de la revuelta militar, Dave y yo estábamos alistados en La Armada, nos encantaba ayudar a la causa, hasta la revuelta, claro... Los Altos Mandos mandaron arrasar numerosos pueblos sin razón aparente usando armas biológicas, fue entonces cuando Dave y yo decidimos dejar La Armada, ese ya no era lugar para nosotros.
-¿Estás bien, colega?
-Eh, si... No tiene importancia.